viernes, 12 de octubre de 2018

Lozas y más lozas...

Hace un tiempo presentamos un brevísimo informe sobre los contados fragmentos de lozas que fueron recolectados en Puente 12, junto a otras cerámicas que interpretamos como de fabricación indígena. En este post queremos volver al tema de los materiales de loza, para mostrar algunos ejemplos de la Ciudad de Buenos Aires. Como ya dijimos, una de las características principales de estos materiales es su ubicuidad, es decir que suelen ser una figurita repetida en sitios urbanos.
Fragmentos de loza y gres hallados en Puente 12. Imagen propia, fuente acá
Miriam Wagner analizó un conjunto de lozas del sitio arqueológico Reconquista 250, una propiedad que perteneció a la familia Anchorena en el siglo XIX. Entre los materiales analizados, registró las características como forma, tamaño, decoración y marcas de fábrica, así como la función y uso de los objetos. 
Los resultados de sus análisis muestran que la mayoría de los objetos eran de procedencia inglesa y representaban una diversidad considerable de actividades y usos, lo cual era posible porque el mercado ofrecía variedad y abundancia, haciendo que los objetos fueran fácil de conseguir y reemplazar. 
"Figura 4. Plato playo impreso en color azul con motivo paisajístico" (Wagner 2011: 11). Disponible acá
Por otra parte, ¿qué pasa con la loza sin decoración que también forman parte del conjunto analizado? Podrían considerarse de segunda calidad. 
Las conslusiones del trabajo del Wagner indicarían que, entre los usuarios de las lozas, existen al menos dos grupos socio-económicos con diferente capacidad de acceso al mercado: unos obtienen loza finamente decorada mientras que otros acceden a lozas más económicas, sin que la decoración sea prioritaria.

En el sitio Bolivar 373 estudiado por Flavia Zorzi, también presenta una gran variedad decorativa entre los fragmentos recuperados, incluyendo "lozas pintadas a mano, decoradas mediante el estampado de sellos, impresas en forma mecánica y moldeadas" (Zorzi 2013). Según Zorzi, la vajilla de loza se descartaba muchas veces en buen estado, por lo que se podría pensar que el motivo habría sido mantenerse a la moda -que cambiaba constantemente-. Esto era posible gracias a que en el mercado abundaban estos productos, disponibles para quien contase con los medios para adquirirlos.

Flavia Zorzi, https://sites.google.com/site/arqueologiaenbuenosaires/notas-sobre-los-materiales-recuperados/loza-del-siglo-xix
"Plato playo pintado a mano. Decoración floreal tipo "Gaudy Dutch". Mediados del siglo XIX" (Zorzi 2013) Fuente de la imagen.


Referencias:
Wagner, Miriam. 2011. Uso y descarte de objetos de loza en un sitio de la ciudad de Buenos Aires durante el siglo XIX. Novedades de Antropología 21 (70): 8-12. Disponible haciendo click acá

Zorzi, Flavia. 2013. Loza del siglo XIX. Sitio web Arqueología en Buenos Aires. Disponible en : https://sites.google.com/site/arqueologiaenbuenosaires/notas-sobre-los-materiales-recuperados/loza-del-siglo-xix

viernes, 10 de agosto de 2018

Desentramando la confusión entre Arqueología y Paleontología

Existe cierta confusión entre arqueología y paleontología. A los arqueólogos les preguntan sobre los dinosaurios y a los paleontólogos sobre los mayas. Esa confusión nace, creo yo, de la semejanza en la representación del científico haciendo trabajo de campo, muy similar en ambas ciencias, por una parte, y la falta de comunicación (o su masificación) por fuera de los ámbitos académicos, por otra parte. En los museos trabajamos mucho para señalar las diferencias, así como para destacar aquellas similitudes entre arqueología y paleontología, señalando cómo ambas contribuyen al conocimiento de la humanidad y la naturaleza. Acá hay un ejemplo.

Profesionales del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, registrando las manos pintadas en un paredón del Río Pinturas en la provincia de Santa Cruz. Fuente: facebook.com
Dicho rápido, la arqueología estudia a la gente y la paleontología a los animales y las plantas. Hay muchas similitudes en cuestiones generales como la manera de organizar el trabajo, mientras que las diferencias son claras en los detalles, es decir en los objetivos perseguidos y resultados obtenidos. La arqueología busca entender cómo vivían las sociedades humanas en el pasado, remoto o cercano, a través del estudio de los restos materiales que ellas dejaron. La paleontología, por otra parte, es el estudio de las formas de vida del pasado, que puede tener relación con los humanos o no, pero generalmente se encarga de estudiar restos de animales y plantas y su evolución a lo largo del tiempo. Los paleontólogos, además, suelen ser interrogados sobre los dinosaurios; si bien el estudio de estos animales es parte de la paleontología, no es el único tema de investigación ya que un paleontólogo puede dedicarse a estudiar algas, hongos, maderas, pingüinos, reptiles, tigres, osos, homínidos y homininos. Los   homínidos homininos son aquellas especies de primates que tienen relación con la historia evolutiva de los humanos, en su estudio intervienen antropólogos, arqueólogos, paleontólogos y primatólogos, dentro de lo que se llama paleoantropología, además de geólogos y biólogos. Acá podes ver un fósil de Homo habilis, uno de nuestros antepasados (más información haciendo click acá).



En nuestro Museo, tenemos una colección de fósiles de megafauna pleistocénica que habitó los campos de la Provincia de Buenos Aires hasta hace 10 mil años antes del presente. La megafauna pleistocénica, también llamados megamamíferos, estaba compuesta de animales de gran tamaño como los gliptodontes, perezosos, tigres dientes de sable, macrauquenias, toxodontes, etc. No son dinosaurios sino mamíferos similares a los que protagonizan la película La Era de Hielo

Foto: MHMLM
Fósiles en exhibición en el Museo Histórico de LaMatanza.
Ahora hablemos del trabajo. Tanto en arqueología como en paleontología, se trabaja en etapas de investigación. Las etapas son: búsqueda de antecedentes de un problema a resolver, trabajo de campo, análisis en laboratorio y presentación de resultados. La primera etapa, búsqueda de antecedentes de un problema a resolver, consiste en relevar trabajos anteriores en el área geográfica y metodologías adecuadas a la investigación en curso. El problema a resolver siempre tiene forma de una pregunta; en el caso de arqueología, por ejemplo, si el problema a investigar es “¿de qué se alimentaban los cazadores que vivían en La Matanza antes de la llegada de los españoles?” la búsqueda de antecedentes debe contemplar métodos para identificar los alimentos. En el caso de paleontología, por otra parte, un problema de investigación podría ser “¿qué animales habitaban la cuenca del Río Matanza alrededor del año 10.000 antes del presente?”, y la búsqueda de antecedentes tiene que incluir métodos de identificación taxonómica. 

Durante el trabajo de campo, la segunda etapa, en ambas ciencias se realizan exploraciones y excavaciones en el área geográfica bajo estudio para recolectar materiales. Las herramientas utilizadas en el trabajo de campo son similares: palas, cucharines, picos, baldes, cintas métricas, cámara fotográfica, planillas de registro, etc. La diferencia radica en que los materiales recuperados son de distinta naturaleza, ya que los paleontólogos recolectan fósiles de plantas y animales o rastros de ellos, mientras que los arqueólogos priorizan las estructuras construidas y objetos fabricados por humanos, como pueden ser puntas de flecha, vajilla, cestas o escombros de viviendas, entre otros.
Foto de D. N. Ávido
Fragmentos de cerámicas de Puente 12, Ciudad Evita.

Luego, llega la etapa del trabajo en laboratorio, donde se estudian los materiales recolectados en el campo y se realizan análisis para identificarlos y determinar su antigüedad. Los paleontólogos observan las características de los fósiles para identificar a qué animal o planta corresponden y luego identificar el tipo de ambiente en el que vivían. Los arqueólogos, a su vez, analizan los fragmentos hallados para identificar a qué objetos correspondían y qué tipo de actividades realizaban las personas que los fabricaron, usaron y descartaron. A veces, arqueólogos y paleontólogos trabajan juntos cuando en un mismo yacimiento hay evidencias arqueológicas y paleontológicas, por ejemplos en aquellos sitios donde habitaron los primeros humanos en llegar al continente, o en las grandes ciudades donde las obras de construcción hacen pozos tan profundos que por debajo de las capas donde están los restos indígenas prehispánicos hay restos paleontológicos más antiguos, sin asociación con los indígenas. 

Datación radiocarbónica, fuente: facebook.com/proyectocaminando
Finalmente, la última etapa que es tan importante como las anteriores, es la presentación de resultados, ya que permite comunicar a la sociedad los datos obtenidos en la investigación. En esta etapa, se redactan informes y se preparan publicaciones científicas. También, se realizan actividades de divulgación -como dar una charla, preparar un taller, proyectar un video, o escribir en un blog- para cominicar a la sociedad los nuevos datos. Asimismo, se incluye en esta etapa la exhibición de materiales, siempre que sea posible.

Charla-taller sobre Arqueología de los materiales de construcción, en el Museo. 
En cada una de las etapas mencionadas se deben planificar el traslado y almacenaje de los materiales y llevar un control de su estado de conservación. Los conservadores, que pueden ser especialistas o los propios paleontólogos y arqueólogos entrenados para la terea, son quienes se encargan de que las condiciones sean apropiadas para los materiales, en cada etapa de trabajo, y así asegurar su perduración en el tiempo.


Algunos enlaces para mirar, leer y enterarse un poco más... 
* Si te interesó la colección de fósiles del Repositorio Carlos Rusconi, o te interesa saber por qué se llama así, podés leer más en el blog haciendo click acá
* Visitá la página del Proyecto "Caminando sobre gliptodontes y tigres diente de sable", de La Universidad Nacional de La Plata, haciendo click acá.
* Visitá la página de African Fossils, donde podés ver en 3D los fósiles y las herramientas de homininos y homínidos (nota: la página está en inglés).
* ¿Te interesó la arqueología? Visitá la página de Arqueología Pampeana del Río Salado, de la Universidad de Buenos Aires.
* También podés leer un poco y ver las fotos de Arqueología en Quilmes, en su página de Facebook.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Las cerámicas post-hispánicas de Puente 12

Entre los materiales recolectados en Puente 12, además de los fragmentos de alfarerías prehispánicas que mencionamos anteriormente, hay algunos que corresponden a objetos de cerámicas vidriadas características de Europa y sus colonias. Por eso las llamamos poshispánicas, porque no existían en el continente americano antes de la llegada de los colonizadores europeos a partir de fines del siglo XV.

Cerámicas vidriadas (poshispánicas) de Puente 12. 
El conjunto se compone ocho fragmentos cerámicos, entre ellos hay cinco fragmentos de loza, dos fragmentos de porcelana y un fragmento de gres de pasta gris y superficie exterior marrón (en la figura anterior, está dentro del recuadro de la esquina inferior derecha). Todos los  fragmentos de loza son de pasta blanca tipo Pearlware, y sólo dos de ellos, que son bordes de platos, tienen decoración en relieve sin pintura.

Tabla resumen de los fragmentos cerámicos poshispánicos de Puente 12. 
En general, todos estos fragmentos corresponden a elementos de vajilla (el gres podría ser parte de una botella o u otro recipiente para contener líquidos), y un promedio de sus cronologías estimadas irían de fines del siglo XVIII hasta fines del siglo XIX, aunque fueron más populares hacia mediados del siglo XIX. Una de las características principales de la loza, es su ubicuidad en contextos urbanos, es decir que "se fue introduciendo en las mesas y desplazó todo tipo de cerámica vidriada realizada por entonces (por ejemplo la mayólica de origen español en la Argentina)" (Wagner 2011: 9). 

¿Cuál sería la relevancia de estudiar estos restos cerámicos? Teniendo en cuenta que se recolectaron en un sitio arqueológico en el que la mayoría de los elementos son de origen indígena prehispánico, saber la antigüedad y la función de estas cerámicas vidriadas nos puede ayudar a desentramar qué fue lo que ocurrió en el sitio. Para empezar, deberíamos preguntarnos si todo ocurrió a la vez, es decir, si se usaron las cerámicas indígenas más o menos al mismo tiempo que se usaron las cerámicas europeas, o si se depositaron allí tiempo después. Este problema es parte de nuestra investigación; tenemos que resolverlo estudiando los fragmentos cerámicos y los otros datos del sitio de donde provienen. 

Mientras tanto, si te interesa el tema y querés leer más sobre la loza pearlware visitá la página Arqueología en Buenos Aires de Flavia Zorzi, haciendo click acá.


Referencias:
Wagner, Miriam. 2011. Uso y descarte de objetos de loza en un sitio de la ciudad de Buenos Aires durante el siglo XIX. Novedades de Antropología 21 (70): 8-12. Disponible haciendo click acá.

Zorzi, Flavia. 2013. Loza del siglo XIX. Sitio web Arqueología en Buenos Aires. Disponible en : https://sites.google.com/site/arqueologiaenbuenosaires/notas-sobre-los-materiales-recuperados/loza-del-siglo-xix

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Arqueología de los materiales de construcción

El miércoles 13 por la tarde y el jueves 14 por la mañana, realizamos una charla-taller abierta al público en el Museo. La convocatoria se denominó “Estudiar el pasado a través de los escombros… Arqueología de los materiales de construcción”, invitando a asombrarnos con las cosas comunes pero invisibilizadas en nuestras rutinas cotidianas.

Muestra de materiales, miércoles 13 de septiembre por la tarde. 
Compartimos la experiencia del trabajo arqueológico con objetos que no son los más deslumbrantes pero no por ello menos importantes para comprender la vida y costumbres de las poblaciones pasadas: los materiales de construcción. Estos objetos, que incluyen ladrillos, tejas, baldosas, fragmentos de revoques, pintura, etcétera, siempre están presentes en los conjuntos arqueológicos de sitios históricos.

Muestra de materiales, jueves 14 de septiembre por la mañana. 
El análisis de estos objetos y la manera en que se disponían permite distinguir estructuras (no es lo mismo un pozo de agua que una casa, aunque ambos se construyan con ladrillos y cemento) y, en algunos casos, permiten establecer diferencias cronológicas a partir del conocimiento de la fecha de fabricación de ciertos productos. La Elvira, por ejemplo, es un sitio que nos ha brindado gran cantidad de material no sólo rescatado en las excavaciones arqueológicas sino que también pudimos ver parte de la estructura en pie y, observando la dispocisión de los ladrillos por ejemplo, entender cómo estaba construida la vivienda. Por ello, utilizamos materiales de este sitio para ejemplificar lo expuesto en la charla, en la que se explicó cómo se mide la variedad de las formas y tamaños de los objetos, finalizando con una práctica en la identificación de marcas comerciales con un conjunto de baldosas cerámicas.

Práctica de identificación de baldosas, jueves 14 de septiembre por la mañana. 
En la página de Facebook del Laboratorio puede verse el álbum completo de la actividad. Los interesados en acceder al powerpoint de la charla, pueden descargarlo haciendo click aquí

miércoles, 14 de junio de 2017

Los habitantes prehispánicos de La Matanza

El descubrimiento de fragmentos de vasijas y de objetos de piedra en el partido de La Matanza y municipios vecinos, durante la realización de obras de infraestructura encargadas por el Estado Nacional a principios del siglo pasado, despertaron el interés de prehistoriadores y arqueólogos de la época. 

(Fotografía incluida en el trabajo de Villegas Basavilbaso publicado en 1937)

Esos fragmentos recolectados habían pertenecido a objetos fabricados y utilizados por los habitantes prehispánicos que vivieron en la cuenca del Río Matanza durante los últimos 2000 años, hasta la llegada de los europeos. Eran cazadores-recolectores y su cultura material se componía de instrumentos de piedra para cortar y raspar, puntas de proyectil para cazar y vasijas cerámicas para cocinar. Es posible que tuvieran objetos fabricados con madera pero, por la humedad del suelo entre otras causas, no han sobrevivido restos. Vivían en grupos de pocas personas y eran nómadas que subsistían pescando, cazando venados, coipos y aves, y recolectando frutos silvestres.

Algunos fragmentos de cerámica hallados cerca de la estación Querandí, Ciudad Evita
(Fotografía incluída en el trabajo de Rusconi publicado en 1940)

En el Museo existe una pequeña colección de alfarería prehispánica, que actualmente está siendo analizada. Estudiar los fragmentos de cerámica permite conocer cómo era la forma de sus vasijas, cómo las fabricaban y qué alimentos preparaban en ellas; el tamaño de las vasijas también nos permite estimar la cantidad de personas que componían el grupo. Parte de esta colección fue recolectada durante las nuevas exploraciones científicas que incluyeron excavaciones y recolecciones de materiales en superficie en las cercanías del Puente 12 de la Autopista Riccieri, en la localidad de Ciudad Evita en las décadas de 2000 y 2010. 

Estos son algunos de los fragmentos cerámicos: 

Fragmentos de cerámicas de Puente 12, Ciudad Evita. 
Si te interesa el tema, podés encontrar bibliografía haciendo click acá.
Para leer sobre los materiales poshispánicos recolectados en este mismo sitio, hacé click acá.   

Nota: este post es una actualización de uno anterior (que puede leerse aquí: http://arqueoenlamatanza.blogspot.com/2017/06/los-habitantes-prehistoricos-de-la.html) e incluye un cambio en el título, ya que ningún ser humano es prehistórico.

Los habitantes prehistóricos de La Matanza

* este post fue actualizado, incluyendo un cambio en el título (ya que ningún ser humano es prehistórico), y puede leerse aquí: http://arqueoenlamatanza.blogspot.com/2017/06/habitantes-prehispanicos-de-la-matanza.html

El descubrimiento de fragmentos de vasijas y de objetos de piedra en el partido de La Matanza y municipios vecinos, durante la realización de obras de infraestructura encargadas por el Estado Nacional a principios del siglo pasado, despertaron el interés de prehistoriadores y arqueólogos de la época. 

(Fotografía incluida en el trabajo de Villegas Basavilbaso publicado en 1937)

Esos fragmentos recolectados habían pertenecido a objetos de los habitantes prehistóricos que vivieron en la cuenca del Río Matanza durante los últimos 2000 años hasta la llegada de los europeos. Ellos eran cazadores-recolectores y su cultura material se componía de instrumentos de piedra para cortar y raspar, puntas de proyectil para cazar y vasijas cerámicas para cocinar. Vivían en grupos de pocas personas y eran nómadas que subsistían pescando, cazando venados, coipos y aves, y recolectando frutos silvestres.

Algunos fragmentos de cerámica hallados cerca de la estación Querandí, Ciudad Evita
(Fotografía incluída en el trabajo de Rusconi publicado en 1940)

En el Museo existe una pequeña colección de alfarería prehispánica, que actualmente está siendo analizada. Estudiar los fragmentos de cerámica permite conocer cómo era la forma de sus vasijas, cómo las fabricaban y qué alimentos preparaban en ellas. Parte de esta colección fue recolectada durante las nuevas exploraciones científicas que incluyeron excavaciones y recolecciones de materiales en superficie en las cercanías del Puente 12 de la Autopista Riccieri, en la localidad de Ciudad Evita en las décadas de 2000 y 2010. 

Estos son algunos de los fragmentos cerámicos: 

Fragmentos de cerámicas de Puente 12, Ciudad Evita. 

Si te interesa el tema, podés encontrar bibliografía haciendo click acá.


martes, 18 de octubre de 2016

Charla brindada a estudiantes terciarios

De los vestigios arqueológicos a los relatos sobre el pasado”. Así se denominó la charla brindada a estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica nº 56, en la cual presentamos algunas ideas sobre qué es la arqueología y cómo a partir del estudio de los hallazgos arqueológicos se construyen y modifican relatos sobre la vida de las sociedades del pasado. 


Los visitantes solicitaron una charla centrada en los objetos como punto de partida para construir relatos sobre el pasado, por lo que se eligió el análisis de los materiales de vidrio del sitio La Elvira como ejemplo. La misma se llevó a cabo el martes 18 de octubre de 2016, en el marco de la visita guiada al Museo. 
Si te interesa ver la presentación, podés descargarla haciendo click acá.
Si te interesa leer más sobre el análisis de los materiales de vidrio, hacé click acá

Referencias citadas en la presentación:
1. PROYECTO Arqueología Pampeana del Río Salado (Instituto de Arqueología, FFyL-UBA). http://www.arqueologiadelsalado.com/
2. ZORZI, F. Arqueología en Buenos Aires. https://sites.google.com/site/arqueologiaenbuenosaires/ 
3. MANZANILLA y BARBA. 2001. La Arqueología. Una visión científica de la cultura. Fondo de Cultura Economica, México. [Disponible online haciendo click acá]
4. RIGONE, R. 2008. Múltiples voces en las prácticas de la toilette en el Buenos Aires del siglo XIX. Vestigios, Revista Latino-Americana de Arqueología Histórica 2 (2): 39:55. [Disponible haciendo click acá